Loading...
  • Susana Gonzalez Derecho Digital y Tecnológico

    Susana Gonzalez

Privacidad en Instagram: El acceso de terceros a tus fotos.

Privacidad en Instagram: El acceso de terceros a tus fotos.

Privacidad en Instagram: cuando tus fotos están accesibles a ser impresas por una máquina por 0,50 €.

Hace unos días estuve charlando un rato con Ángel Expósito en el programa La tarde de La COPE, porque volvieron a saltar chispas por la existencia de máquinas en centros comerciales que permiten la impresión de fotos de perfiles de Instagram por el módico precio de 0,50 €.

Una situación que de nuevo siembra la alarma en torno a la privacidad de las imágenes que compartimos en redes sociales. Te dejo aquí la entrevista si la quieres escuchar:

La  primera sensación al leer las noticias es que, y como siempre, se busca a quién echar las culpas. Qué manía  tenemos siempre de buscar responsabilidades fuera de nosotros mismos…

¿Puede una empresa instalar una máquina que imprima fotos de perfiles públicos en Instagram?

Al parecer, la máquina en cuestión es gestionada por la empresa PIKSELES, S.L. bajo el dominio fotonota, que tiene instalados diversos “quioscos”, con un navegador que ofrece  el servicio automático para la impresión de dos fotografías, al instante, en papel fotográfico de alta calidad y por 1 €.

La máquina en cuestión es un quiosco digital que imprime fotos desde tu cámara digital, móvil o dispositivo USB, a la que han añadido la posibilidad de imprimir fotos compartidas en Instagram mediante un navegador para que los usuarios puedan imprimir fotos que vean en Internet públicamente.

¿Qué dice esta empresa sobre los permisos necesarios sobre las fotografías?

En sus condiciones legales manifiesta que:

“3.4. El USUARIO declara contar con todos los permisos y licencias de las imágenes, signos distintivos y contenidos que pueda imprimir, exonerando a la compañía de cualquier responsabilidad al respecto.

3.5. Asimismo, el USUARIO concede a la compañía una licencia de uso a los solos efectos de prestar el servicio contratado sobre los contenidos fotográficos, según las presentes condiciones de contratación”.

Es decir, el usuario declara que las fotos son suyas y las puede imprimir sin que la empresa aparentemente se quede con ningún contenido, concediendo licencia a los solos efectos de prestar el servicio de impresión.

¿Es esto válido en función de las condiciones establecidas por Instagram?.

Pues bien, Instagram establece que:

“No reclama la propiedad de ningún Contenido que publiques en el Servicio o a través de este. En su lugar, por la presente otorgas a Instagram una licencia totalmente pagada, sin derechos de autor, no exclusiva, transferible, con posibilidad de ser subotorgada y aplicable globalmente para utilizar el Contenido que publiques en el Servicio o a través de este, conforme a la Política de privacidad del Servicio, incluidas sin limitación, las secciones 3 (“Uso compartido de tu información”), 4 (“Cómo almacenamos tu información”) y 5 (“Elecciones que realizas sobre tu información”). Puedes elegir qué personas pueden ver tu Contenido y actividades, incluidas las fotos, tal y como se describe en la Política de privacidad”.

“A menos que se describa lo contrario en la Política de privacidad del Servicio, según lo estipulado entre tú e Instagram, ningún Contenido será confidencial ni de propiedad y no seremos responsables del uso o divulgación de este. Reconoces y aceptas que tu relación con Instagram no es confidencial, fiduciaria ni especial en ningún modo y que tu decisión de enviar cualquier tipo de Contenido no hace que Instagram desempeñe un papel especial distinto del que desempeñan otros usuarios a nivel general, incluso en lo que respecta a tu Contenido. Ninguna parte de tu Contenido estará sujeta a ninguna obligación de confianza por parte de Instagram, e Instagram no será responsable de ningún uso o divulgación del Contenido que suministres“.

Alto y claro. La cuestión es la de siempre: No leemos.

Privacidad en Instagram Derecho TecnológicoLe estamos otorgando a Instagram la facultad de explotar nuestras imágenes, eximiéndole de cualquier responsabilidad, y aceptando que las imágenes que subimos no vulneran derechos de terceros.

Luego, los responsables solo somos nosotros, quienes decidimos (o debemos decidir) qué imágenes compartimos en nuestros perfiles en redes sociales, sin esperar que tengan una protección especial más allá de asumir que las “lanzamos” a Internet.

Eso sí, reviste especial importancia estar informados de que ésta es la realidad. Y sobre todo, en la medida de lo posible, informar a los más jóvenes.

Muchas veces no tenemos argumentos para decir que no a un niño de 10 años que quiere abrir una cuenta en Instagram más allá que la edad legal son los 14 años. Informemos a los niños de las consecuencias y de que en su grado de madurez está asumir que lo que comparte en la red entraña una responsabilidad, así sea configurar su propia identidad digital para siempre.

¿Qué fotos son accesibles de terceros para poder imprimir en estás máquinas?

Muy sencillo, las fotos compartidas en perfiles públicos. ¿Por qué? Porque los perfiles están configurados para que el público en general pueda acceder a ellas y a su vez, conforme a las condiciones y la esencia de la red, “compartirlas”.

No debemos plantearnos un conflicto, sino ser conscientes de que esta es una realidad. Si haces fotos a los vestidos de tu tienda para compartirlos en Instagram en un perfil público para atraer el consumo vas a tener complicado evitar que alguien las copie, guarde o imprima.

Si eres fotógrafo profesional y quieres dar una mayor visualización a tu obra en Instagram con un perfil público, corres el mismo riesgo. De hecho, es tan fácil como darle al botón derecho y guardar o imprimir. Mirad:

Privacidad en Instagram

 

Como podéis ver en  la imagen, poder se puede. De hecho me pide que inicie la sesión si quiero darle a me gusta o comentar pero puedo “llevármela” sin acceder con mis credenciales de acceso a mi cuenta y sin necesidad de seguirle.

Si el perfil fuera privado, no saldrían esas imágenes para poderlas imprimir a menos que, entonces sí, introdujese usuario y contraseña.

Cuestión distinta entiendo que será la responsabilidad por el uso comercial no autorizado de esa foto que me he llevado. Es decir, si la convierto en una serie de cuadros y como tales los vendo en una tienda o si lo expongo en una campaña comercial sin contar con la autorización (y remuneración) de su autor, la cuestión es radicalmente diversa.

No olvidemos que el autor siempre tiene los derechos inherentes a la propiedad intelectual de su obra y, por tanto los podrá reivindicar frente a quien haga un uso no autorizado. Pero el uso realizado a través de Instagram y/o los navegadores de Internet son autorizados desde el momento en que el autor firma aceptando las condiciones con los prestadores de servicios de Internet y la red social para poder abrir y compartir sus fotos en su cuenta y/o en Internet.

¿Y si por ejemplo tenemos un perfil privado en Instagram y publicamos allí una foto pero a la vez la compartimos en twitter y en facebook?

Pues la foto compartida en Twitter pasa a ser absolutamente pública y cualquiera la puede guardar desde su ordenador o dispositivo móvil y llevársela, o guardarla en un USB, o en su propio móvil e imprimirla en una de estas máquinas.

Claro – me diréis – pero si tenemos el perfil de facebook para que las cosas las vean sólo los amigos (ese millón de amigos incontrolable que tenemos la mayoría) ahí si que no, no?

Pues depende, pero casi sí. Si compartes una imagen de Instagram en otra red social, esa foto pasará a ser pública para todo aquel que tenga la URL de la publicación, aunque tu cuenta de Instagram sea privada.

Por ejemplo, cualquier amigo nuestro puede a su vez compartir en su muro nuestra foto y a su vez sus amigos. La puede también guardar e imprimir, con lo que el control ya lo hemos perdido, salvo que configuremos con mucho celo la privacidad no sólo del perfil sino de la interacción con los usuarios, respecto del etiquetado y quien puede ver y compartir las fotos.

Configura tu privacidad en Instagram.

Aquí entramos en el eterno debate de lo poco conscientes que somos cuando configuramos nuestra privacidad en redes sociales.

Un perfil abierto es abierto a todos los efectos. Si queremos proteger el derecho de distribución de nuestras imágenes, o no debemos subirlas a Internet o debemos proteger la privacidad y la autoria, buscando que solo puedan acceder las personas a las que aceptamos (siempre con la salvedad de que si son compartidas o guardadas por nuestros contactos, también les perdemos el control) y recordando la importancia de las marcas de agua como forma de continuar aportando visibilidad de la autoria allá donde vayan.

En la política de privacidad de Instagram declaran que pueden compartir datos tuyos con terceros, pero siempre respetando tu decisión de quién puede ver tus fotos, conforme hayas configurado tu privacidad.

Es decir que te dan a ti el control del alcance de lo que publiques. Un control que debemos ser conscientes que es relativo, ya sabemos, porque si alguien la copia y la redistribuye, se perdió el control.

Leamos, configuremos y asumamos nuestra parte de  responsabilidad. Tener conciencia digital es fundamental para saber en qué entorno nos movemos.

En todo caso, si lo ves de otro modo, estaré encantada de recibir tus comentarios.

 

By | 2017-04-17T20:22:18+00:00 Agosto 7th, 2016|Blog, Derecho Digital, Identidad digital|2 Comments

About the Author:

Abogado especialista en Derecho Digital y Tecnológico, seguridad de la información, Auditora jefe ISO 27000, protección de datos y Ciberseguridad, innovación, estrategia digital, marketing y comunicación #AlwaysON©

2 Comments

  1. iago otero 08/08/2016 at 1:03 pm - Reply

    Buenas Susana, me voy a permitir el lujo de añadir unas notas a tu artículo.

    El autor en instagram, suele ser un fotógrafo, no voy a hablar de obras derivadas en el caso de hacer una foto a un cuadro por ejemplo. Pues como seguro que sabes, el fotógrafo no siempre tiene derechos inherentes a la fotografía, pues las meras fotografias no tienen derechos morales, y los derechos de explotación los hemos cedido a a instagram segun sus términos y condiciones, al permitir a instagram que subrogue la licencia “sin derechos de autor” claúsula también muy discutible en términos de nuestra legislación.

    Por el resto, totalmente de acuerdo contigo. La gente debe ser consciente de cuando sube sus fotos a Redes sociales, pierde un poco, bastante, el control sobre la foto u obra, por lo que deberá ser consciente de lo que sube, con sus beneficios y riesgos.

    Iago_0M

    • Susana 11/08/2016 at 10:09 am - Reply

      Mil gracias Iago!! Aquí el lujo es que te permitas apuntar lo que gustes y más cuando es para sumar. Un fuerte abrazo.

Leave A Comment