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  • Susana Gonzalez Derecho Digital y Tecnológico

    Susana Gonzalez

El Internet de las personas: Inteligencia emocional en la red, cuestión de actitud.

El Internet de las personas: Inteligencia emocional en la red, cuestión de actitud.

El Internet de las personas: potenciando la inteligencia emocional en la comunicación ONline. Pautas para erradicar la toxicidad.

Redes sociales, hiperconexión, Big Data, Internet de las Cosas, Open Data, M2M, SmartCities … son cambios tecnológicos a los que las personas nos adaptamos. La tecnología no es humana. Es la aplicación que hagamos de ella lo que consigue humanizarla o no. Somos las personas las que catalizamos los cambios y, por eso, yo no olvidaría que “El Internet de las Cosas” puede ser el “Internet de las Personas”, ya que todos los que estamos detrás de cualquier herramienta o aplicación y que cada día interactuamos con otros en la red, o con las cosas, mostramos de forma genuina cómo somos realmente, por más que intentemos esforzarnos en mostrar lo que no somos.

Internet forma ya parte de nuestra vida real. Se desdibuja poco la diferencia a veces. Por esa razón somos capaces fácilmente de advertir bondades y virtudes en nuestros interlocutores en la red, al igual que también advertimos a la gente tóxica en nuestras relaciones 2.0. Es… como si la actitud, virtudes y defectos se transparentaran cuando comunicamos por escrito.

Susana González Ruisánchez Comunicación Digital

Susana González Ruisánchez Comunicación Digital

¿Qué reacción provoca la gente tóxica? Generalmente, rechazo.

Si trabajando nuestra presencia digital tenemos algún mínimo objetivo, seguro que es atraer el interés personal o por nuestros productos o servicios y, para ello, no se antoja muy eficaz transmitir toxicidad en nuestras  comunicaciones.

¿Cómo evitar trasladar toxicidad?. Erradicando actitudes tóxicas.

Hagamos algunas reflexiones sobre posibles pautas para erradicar la toxicidad.

Evitar alcanzar la perfección.

Todo está en constante evolución. Mantenernos al mismo ritmo, buscando alcanzar la perfección en todo cuanto hacemos, no sólo es agotador sino que nos muestra a los demás en esa continua búsqueda, mientras los demás tienen asumido sus inmensas virtudes y algunos defectos, como todos.

Si somos en exceso metódicos y esperamos de otros que también lo sean, o que reaccionen exactamente igual a como nosotros creemos que lo haríamos ante cada situación, lo más fácil es que nos llevemos constantes decepciones.

Susana González Ruisánchez Comunicación Digital

Susana González Ruisánchez Comunicación Digital

Esto tiene mucho que ver con mostrarnos como “expertos” en algo en nuestra presencia digital. Obviamente, en nuestros trabajos mantenemos un aprendizaje continuo que nos aporta herramientas para gestionar determinadas habilidades con mayor destreza, agilidad o seguridad, sin olvidar que estamos en un entorno cambiante tan al segundo que, lo que ahora mismo creamos que tenemos investigado a fondo, en otro lado del continente alguien ha avanzado más aún que nosotros seguro.

Estar dispuestos a escuchar manteniendo la mente abierta al aprendizaje nos aportará siempre buenos resultados.

En la red, una de las consecuencias de esa búsqueda constante de la perfección y de la aprobación por terceros puede llevar a mentir e incluso a escudarse en un pretendido anonimato para realizar actos dañinos a terceros o ilegales.

No existen excusas para nuestros actos dañinos. Si partimos de la base de que cualquiera de nuestros actos es una previa decisión meditada valorando riesgos y responsabilidades, cualquier engaño o ilícito que cometamos o consintamos en la red también ha de ser un acto responsable cuyas consecuencias debemos ser capaces de asumir.

Si dibujamos una identidad falsa en la red, estaremos atrayendo personas hacia un artificio que hemos construido y que, llegado el caso, no podremos mostrar en la realidad.

Precisamente la diferenciación es un valor que prima en la actualidad. ¿Para qué negar nuestra identidad más esencial pudiendo mejorarla y potenciarla?.

La honestidad y la integridad se transmiten en nuestras comunicaciones por escrito (casi… hasta pueden olerse).

Evitar sentimientos negativos.

Los sentimientos negativos se traducen en nuestras comunicaciones con más transparencia de la que consideramos.

La envidia es una malvada capacidad de considerar que el éxito, brillo o virtudes de otras personas están por encima de las nuestras. Y esto anula nuestras fortalezas. ¿Qué hacer para evitar sentir que realmente nos gustaría para nosotros lo que vemos en los demás? Dejar de compararnos. Considerar que somos únicos y que todas esas virtudes que los demás pueden ofrecernos, nos benefician y enriquecen si nos mantenemos cerca y en colaboración. Nuestra vida, nuestra mochila, nuestro recorrido es nuestro, y lo que hacemos cada día es exclusivamente nuestra responsabilidad. Considerando a los demás continuamente competidores transmitimos toxicidad.

¿Qué tal si cada día competimos con nosotros mismos buscando nuevos retos que superar? Seguro descubriremos infinidad de fortalezas que nos harán sentir orgullosos. Una persona tóxica compite y envidia. Una persona no tóxica compite junto a la mejor versión de sí mismo y es capaz de mostrarlo así a los demás, sólo comparándose con otras versiones de sí mismo en el pasado y valorando la superación.

No conozco a nadie que de verdad sea esencialmente positivo siempre. Todas, absolutamente todas las personas, por muy trabajados que tengan su interior e inteligencia emocional, tienen malos momentos, días regulares y bajones. La diferencia es que quienes tienen trabajado su interior poseen ya una herramienta para identificar rápido que eso les está sucediendo, que pasará, y que mientras tanto deben evitar traspasárselo a los demás.

Las personas eminentemente negativas producen rechazo. Se trata de personas que no aportan soluciones activas, que mantienen una constante actitud crítica, que no dejan de hablar de sí mismos sin atender y escuchar a los demás, que no dejan de mencionar circunstancias como terribles, injustas, despreciables y catastróficas.

Susana González Ruisánchez Comunicación Digital

Susana González Ruisánchez Comunicación Digital

Tener momentos de pesimismo no es lo mismo que mantener una actitud negativa constante. Frente a ello, las personas capaces de no negarse a ver el lado positivo de las circunstancias como una más de las posibilidades a barajar, que obtienen lecciones vitales de las circunstancias negativas y que aportan soluciones, resultan más fáciles de tratar, por su proactividad. Y esto también se deja ver de forma transparente en nuestras comunicaciones por escrito.

Evitar tomárnoslo todo como algo personal.

Las personas resultan tóxicas tanto cuando son meramente reactivas considerando que todo cuanto les llega o se les dice es un ataque directo a su persona o se les responsabiliza e involucra constantemente, como cuando siempre consideran tener la absoluta razón.

Si reflexionamos un poco sobre esto, lo cierto es que lo que los demás opinen de nosotros tiene mucho más que ver con ellos que con nosotros mismos. Son sus juicios de valor, su experiencia, sus prejuicios o su propia y respetable perspectiva de la vida lo que lleva a cada uno a sus propias reacciones.

Si somos capaces de expresar nuestra belleza interior y de comprender que los demás tienen la suya propia; si somos capaces de considerar que una montaña tiene varias perspectivas y cada uno la veremos desde nuestra posición respecto de ella, esa diversidad nos enriquecerá; sin necesidad de buscar como locos que nos den la razón, ni de tomarnos el hecho de que otros no opinen como nosotros como algo personal que nos produzca decepción, tristeza o rechazo directamente.

Susana González Ruisánchez Comunicación Digital

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Resulta muy productivo y eficaz diseñar un “difuminador mental de opiniones”, tanto positivas como negativas, y procurar relativizarlo todo o considerarlo todo como algo puntual, consideraciones temporales y mantener siempre la conciencia tranquila de cuáles son nuestras intenciones; ya que éstas se transmiten también en nuestras comunicaciones escritas.

Con los kilómetros que llevamos recorridos seguro que ya tenemos la experiencia de que resulta difícil erradicar sentimientos de culpa cuando pensamos que algo ha sucedido por nuestra exclusiva responsabilidad o que, de haber actuado de otro modo, las cosas serían hoy distintas.

Cuando sentimos que alguien nos ha hecho daño es fácil también encontrar refugio en culparle y guardar ese sentimiento de rencor, casi esperando la oportunidad para intentar hacerle sentir lo mismo que nosotros sentimos en ese momento. Aferrarnos a este tipo de sentimientos negativos nos detiene, nos ancla en el pasado esperando que llegue un momento en el que, estemos como estemos entonces, tenemos planeada una reacción negativa que, para colmo no nos garantiza que esa persona vaya a sentirse como nos sentimos nosotros entonces. Sencillamente es otra persona, con sus expectativas y perspectivas. Ni siquiera merece la pena.

Es saludable liberarnos emocionalmente de sentimientos que alguna vez significaron mucho para nosotros, dejando marchar el sufrimiento que trajeron consigo y enfocarnos en nuevas sensaciones y retos. Y esta liberación también la transmitimos cuando comunicamos.

Evitar el victimismo.

Resultan tóxicas las personas que constantemente critican a otras o se quejan de algo. Generalmente este tipo de personas no hacen auto-crítica, ni se responsabilizan directamente de cuanto les sucede como actores de su propia existencia incapaces de valorar que todo de cuanto se quejan deriva de una decisión tomada, o no tomada, por ellas mismas.

El victimismo es, aun inconscientemente, una mera forma de llamar la atención y buscar la aprobación de otros. Esto puede considerarse una batalla perdida de mano, ya que es complicadísimo y agotador luchar por gustar a todo el mundo. Todo lo contrario, suele desgastar y aburrir sobre manera al resto de personas que se ven en la necesidad de compartir con nosotros, y a la mínima, desparecerán de nuestra órbita buscando un remanso de paz.

Considerar que hay muchas cosas importantes en nuestra vida por encima de cómo el resto de personas nos perciban; que no se trata de que otras personas nos feliciten por los logros que día a día vamos alcanzando, sino de que nosotros mismos hayamos sido capaces de marcarnos retos y obtener esos logros, anima al aprendizaje constante y enriquecedor que nos proporciona estar cerca de los demás, manteniendo la distancia necesaria para dejar al resto ser y ser nosotros mismos en individualidad.

Quizás trabajar o acompañar a personas que verdaderamente han sufrido un trauma importante en su vida y que han tenido el coraje de luchar para conseguir darle la vuelta a la situación abra mucho los ojos en este sentido.

Cuando estamos mal por algo personal no ayuda demasiado el “mal de muchos” … o pensar que siempre hay personas que tienen verdaderas razones para estar mal y a pesar de ello luchan y salen adelante reinventándose y sacando fuerzas de donde ya no parece que pudieran salir. Sin embargo, acercarnos a las personas que realmente tienen causas terribles para estar hundidas y que están luchando, nos ofrece una lección vital que seguro ayuda a erradicar por completo el victimismo: Las personas tenemos el poder de conseguir estar bien de ánimo si nos los proponemos, siempre hay una buena razón por la que superarnos con positividad.

Evitar perder el control.

Tener la capacidad de manejar el control de nuestras emociones nos acerca a otras personas. Generalmente, si hemos decidido que para obtener algo hemos de esperar pacientemente en una fila, nos espanta que alguien se irrite protestando a voces e increpando la inoperancia de los empleados pretendiendo darse mayor importancia que las personas que esperamos delante de sí.

También en el lenguaje escrito en la red se nota cuando las personas pierden la paciencia.

Aprender a gestionar nuestras emociones nos ayuda a mostrarnos sin repercutir al resto nuestras propias grandes o pequeñas miserias, considerando que nadie tiene la obligación de soportarlo.

Evitar juzgar o expresar opiniones superficiales sobre otras personas. Hablemos de nosotros mismos.

La crítica gratuita supone un juicio de valor hacia otras personas que no nos corresponde. No tenemos datos suficientemente objetivos como para valorar a otras personas públicamente sin perjuicio de mantener nuestras opiniones o percepciones personales.

Las personas que constantemente critican o juzgan a otros por su apariencia, por sus reacciones o palabras no ofrecen confianza, ya que nos muestran que a la mínima que algo no les encaje de nosotros seremos un blanco fácil para su entretenimiento.

Considerar que personas que quizás en algún momento no encajen con nuestra particular perspectiva de las cosas sea porque puedan estar teniendo una batalla interna particular, nos ayudará a entender que, precisamente por eso, lo último que necesiten es que se les castigue o ridiculice con juicios, valoraciones y críticas.

Si no nos sentimos capaces de ayudarles, la solución más efectiva es dejarles que mejoren en paz.

Susana González Ruisánchez Comunicación Digital

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Una de las actitudes más tóxicas es la falta de comprensión y empatía elevada al nivel de crueldad cuando se expresa públicamente a sabiendas de la repercusión exponencial que un juicio de valor cruel puede tener.

Desgraciadamente se advierte a diario en Internet cómo parece ser un deporte la crítica despiadada e hiriente a otras personas sin plantearnos que quizás todo ha sido un grano de arena que haya podido convertirse en una montaña porque alguien empezó una boba cadena, por ejemplo, en whatsapp.

Trolear bajo un pretendido anonimato hasta el punto de buscar destruir la reputación de otra persona en la red es un acto de cobardía de quienes sólo buscan llamar la atención de quienes con ello se divierten.

Susana González Ruisánchez Comunicación Digital

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Por el contrario, salvo excepciones, a todos nos encaja bien que otras personas sean amables, atentas y generosas con nosotros. Basta pensar en ello ante la tentativa de dañar e intentar pensar qué sentiríamos nosotros si estuviéramos en una injusta y viral situación.

¿Qué opinas? ¿No es más fácil no intoxicarse y evitar intoxicar a los demás?.

 

 

By |2017-04-17T21:40:51+00:00diciembre 16th, 2014|Blog|0 Comments

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Abogado especialista en Derecho Digital y Tecnológico, seguridad de la información, Auditora jefe ISO 27000, protección de datos y Ciberseguridad, innovación, estrategia digital, marketing y comunicación #AlwaysON©

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