¿Debe un profesional mezclar en redes sociales su parte más profesional con sus aspectos más personales?

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Redes sociales profesional personal colaboración Expansión Jurídico

El pasado mes de septiembre Expansión Jurídico publicó un artículo titulado ¿Debe un abogado mezclar en las redes lo profesional y lo personal? en el que he tenido el placer de compartir mi opinión con otros compañeros diferentes puntos de vista sobre esta cuestión que creo de bastante trascendencia.

Os invito a su lectura y a que comentemos aquí nuestras impresiones.

A menudo veo en Instagram por ejemplo cuentas de amigos que comparten muchas fotos personales, con sus hijos, de vacaciones e incluso ligeros de ropa. Mi  percepción no es la misma cuando veo a mis amigos y a los hijos de mis amigos, a quienes conozco bien, que cuando veo similares fotos de personas que no son de mi entorno personal. En este último caso percibo que o bien no es de mi interés lo que en cada momento estén haciendo con su vida privada, o bien incluso me planteo la excesiva exposición que hacemos de nuestra intimidad en las redes sociales, y esto sin descontar la gran inseguridad que nos puede producir aportar tanta información de presente sobre nosotros mismos.

Pero, ¿qué sucede con las opiniones? Vivimos en un estado de derecho en el que la libertad de expresión y opinión prima como derecho fundamental. ¿Qué problema puede haber con que conste en nuestros perfiles de redes sociales nuestras más acaloradas opiniones si tenemos un mal día o si no estamos de acuerdo con algo?

Y, concretamente, en redes sociales, ¿qué sucede cuando los profesionales constantemente aportamos opiniones personales?

Sucede que con todo cuanto compartimos en Internet diseñamos nuestra identidad digital, hacemos un claro dibujo de nuestras preferencias, de nuestras quejas, insatisfacciones y éxitos.

En ocasiones, puede que una opinión personal nuestra puntual llegue a un potencial cliente a quien lo que le interesa es nuestra capacidad de desarrollar de forma óptima nuestra profesión, cuando quizás ésta tenga poco que ver con nuestra tendencia u opinión política, religiosa o futbolística; y cuando seguramente encontrarnos en la red en una acalorada discusión, nos posicione fuera de su ámbito de mercado.

Estamos tan expuestos que una sobre-exposición no suele ser ventajosa para el ejercicio de nuestras profesiones. Humanidad, cercanía, conversación real sí. ¿Pero necesariamente hemos de mostrar nuestra cara más íntima en las redes sociales? ¿Cuánto nos estamos jugando dejando información en la red que muy probablemente permanecerá para siempre aunque cambiemos de opinión?

¿Qué opináis?